#retoecija nº24
by Cartier on diciembre 3, 2011
447, 448, 449… una vuelta más en la cama. Busco la posición. De nuevo. Coloco la almohada una vez más…
621, 622, 623, 624… y mientras cuento (esto ya es algo automático para mi) intento pensar en una playa solitaria. Algo que pueda relajarme. Por un momento las ovejitas acaban saltando olas en mi cabeza. Luego vuelvo a recolocarlas. No, no funciona. Pruebo con una montaña. Allí las ovejas estan “en su terreno”. Todo es natural. Pero tampoco…
711, 712, 713… Insomnio.
828, 829, 830… Vueltas y vueltas. Sudo. Me destapo y me vuelvo a tapar. Esto parece no tener fin. Son ya las cuatro de la madrugada. Y sigo contando…
999, 1000, 1001… pero sigo nervioso. Mañana te vuelvo a ver.
#retoecija nº23
by Cartier on diciembre 3, 2011
A las 19.32 horas nos dirigimos a la calle Federico García Lorca numero 32. Allí nos esperaba, según nos habían dicho, un terrible incendio que afectaba a todo el edificio. Cuando llegamos, la realidad era bien diferente. Habia un incendio, efectivamente. Pero uno pequeño. A simple vista parecía el típico incendio que se origina en la cocina. Seguramente un horno. El problema es que el humo había subido por la escalera a todos los pisos. Por eso aparentaba tanto.
En cuanto entramos a la casa, vacía, pudimos observar que, efectivamente, el foco estaba en la cocina. Seguramente, se habrían dejado el horno encendido (¿por qué) antes de irse. Si hubiera estado alguien, con un simple extintor se habría acabado. Ahora, la cocina se había ido a la mierda. Afortunadamente el resto de la casa estaba bien.
Lo realmente curioso es que dentro del horno, había un bolso. Un bolso rojo. Intacto. No tenia ningún sentido… pero allí estaba. Cuando lo abrimos, en su interior, solamente había un mechero, también rojo. Jamas había visto nada igual.
#retoecija nº22
by Cartier on diciembre 1, 2011
Mierda, llego tarde. A ver, el móvil, las llaves, la cartera… Venga, ya está todo. Mierda, no, me falta el abono. Joder, y encima es día uno y tengo que comprar el del mes. Mierda mierda y mierda. Voy a llegar tardísimo. Joder, ¿por qué siempre me pasa lo mismo?
Vamos vamos vamos… venga, bien, el semáforo en verde. Perdone señora. Sí, sí, lo sé… Bueno, no hay demasiada gente para sacar el abono. Son… 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… y conmigo 8. Lo malo es que son sólo dos máquinas. Espero que no me toque ningún coñazo de esos que pagan con céntimos. No los soporto. ¿No tienen una tarjeta de crédito? O un billete…
Voy a ir poniéndome la música. Vamos, ya sólo quedan 6. Debería ponerme algo tranquilo, para calmar los nervios, pero el cuerpo en realidad me pide otra cosa totalmente diferente. Ya quedan 3. Voy a ir sacando la tarjeta. 2. Ya lllego 10 minutos tarde. Mi turno.
Paso el torno y bajo las escaleras hasta el anden y…
… y ahí estás. Tú. Lo que siempre he esperado. Tú. Tus ojos. Simplemente. Y yo. Cara a cara. Al fin…
#retoecija nº21
by Cartier on diciembre 1, 2011
1, 2, 3, 4… desde que era pequeño, cuando me acostaba, me ponía a contar ovejitas. Casi todo el mundo lo hace, es cierto. Pero normalmente lo hacen como recurso cuando no pueden dormir. Yo lo hago siempre. Me acuesto, y me pongo a contar.
23, 24, 25… incluso lo hago cuando voy a echarme la siesta. O cuando viajo en tren o en avión. Siempre cuento ovejitas. Ovejitas blancas que saltan una valla de madera en un prado verde.
101, 102, 103, 104… siempre son las mismas ovejas. De hecho, siempre es la misma oveja. Incluso antes de la clonación real, yo ya había clonado ovejas. Sin saberlo, claro.
146, 147, 148… nunca sé en qué número me duermo. Aunque creo que una vez llegué a contar hasta nueve mil y pico… Al día siguiente tenía un examen. Biología. Me gustaba, mucho. Pero aquella profesora era terrible, no permitía ni el mas pequeño fallo. Creo que dormí menos ovejitas que las que conté. El tiempo, por las noches, se mide siempre en ovejitas.
237, 238, 239, 240… y ahora estoy en la cama, contando y contando para poder dormir. Tal vez soñar.*
* Pequeño homenaje a The Lost Dreamer
#retoecija nº20
by Cartier on noviembre 29, 2011
Además de escondernos y de sufrir por no poder beber sangre, hay una cosa aún peor para los vampiros: la muerte. No, no la muerte nuestra. Claro que de vez en cuando muere alguno de los nuestros, en algún accidente o en alguna cacería (que hoy todavía suceden, mucho menos que hace años). Me refiero a la muerte de los demás.
A pesar de nuestra historia, nosotros también tenemos sentimientos. Y el día a día hace que acabemos teniendo más cariño a nuestros vecinos que a sus cuellos, como nos pasa al principio. Cuando uno vive centenares de años vive también la muerte de muchos y muchos amigos, compañeros de trabajo, vecinos…
Es algo que todos sabemos y asumimos. Los humanos también, pero su existencia es tan corta comparada con la nuestra que no hay comparación posible. Lo sabemos, pero aún así duele. No es fácil, la muerte siempre es duro. Es para toda la eternidad, y vosotros no, pero yo estaré aquí para siempre.
Aunque claro, además de la muerte está la vida. Y no hay nada más maravilloso como ver crecer a tu pequeño. Eso lo compensa todo.
#retoecija nº19
by Cartier on noviembre 29, 2011
El mundo de los ataúdes es mucho más complejo de lo que pueda parecer. Como en todo, el marketing ha llegado y tenemos diferentes marcas, modelos, series, estilos… Depende, claro de muchos factores. El primero de todos es si a tu casa van sólo vampiros o también gente “normal”. Nosotros nos hemos decantado por la primera opción. No es que venga mucha gente así, pero no nos queremos arriesgar. Uno nunca sabe cuando va a necesitar un fontanero…
El segundo es, como no, el dinero. Y dependiendo del dinero podemos tener un material u otro. Algo clásico como la madera es asequible (los nuestros son así), hay otras opciones más caras, como el metal, o incluso quien va a la última con aleaciones. También es mas caro si nos lo hacen a medida. ¡Vaya obviedad!
Lo que aún no tenemos es un IKEA donde poder comprar los ataúdes a un precio asequible y montarlos nosotros. Estaría bien. De hecho, a veces he pensado en lanzarme a la aventura y emprender, que está muy de moda. Pero no es fácil. Y hay que disimular. Eso es lo más complicado. De momento, seguiré pensándolo.
#retoecija nº18
by Cartier on noviembre 28, 2011
Otro de los falsos mitos que la gente tiene de nosotros es sobre la luz. Siempre hemos sido muy pálidos, como los suecos, por ejemplo, y sin embargo a ellos nadie les dice nada. Claro, también hay vampiros suecos y para ellos es todo más fácil. Pero el motivo de nuestra palidez es el origen propio de nuestra naturaleza. Y es que como nunca hemos podido cazar a la luz del día, tenemos que vivir de noche. Pero no, el sol no nos hace daño. De hecho, es un poco estúpido, porque nosotros ni siquiera podemos tener cáncer de piel.
Somos pálidos, pero es algo que seguramente cambie a lo largo del tiempo. No pasa nada. Lo que si nos pasa igual que a todos es tener que dormir. Incluso tener que madrugar para trabajar. Y hoy es domingo. Y es ya muy tarde.
Me voy al ataúd.
#retoecija nº17
by Cartier on noviembre 26, 2011
Ser el padre de un vampiro no es nada fácil. Imagínate todos los problemas de cualquier niño, y a eso súmale explicarle que en esa guerra de hace 400 años que esta estudiando en el cole, tu ya estuviste allí. Su cara es un poema. Y te tienes que callar todas las mentiras que dicen esos libros de historia. Tu sabes lo que pasó , porque estuviste allí. Pero de momento, necesita aprobar. Ya le explicarás lo que sucedió en realidad.
Y aún no ha conseguido distinguir entre humanos y los nuestros así que le cuesta saber si una persona tiene 50 años o 350. Son detalles, pero tiene toda la eternidad. No hay prisa.
Aunque lo más difícil de todo es convencerle de que no muerda a ningún compañero. Pelearse se pelean todos… y no me preocupa demasiado. Tiene algo más de fuerza de lo normal, pero no va a matar a nadie. No lo lleva en la sangre (me encanta esta expresión jeje). Pero los mordiscos son peligrosos. Los dos agujeros que dejaría nos podría delatar. La última vez que lo hizo nos toco mudarnos de ciudad en una noche. Y es algo que no nos podemos permitir. Pero para que sus hormonas no le hagan perder el control le buscamos pequeños animales para que los muerda. Es tan tierno cuando lo hace…
Hemos ganado el concurso de Cuento Infantil Ilustrado
by Cartier on noviembre 25, 2011
Acaban de comunicarme que Helena Écija y yo hemos ganado el Concurso de Cuento Infantil Ilustrado que organiza la Fundación Progreso y Cultura y que tiene como premio, además de una importante cantidad en metálico, la publicación de nuestra obra: “Otto se muda a Villacuadrado”

#retoecija nº16
by Cartier on noviembre 25, 2011
A pesar de lo difícil que es encontrar algo de sangre que beber, tenemos algunas oportunidades para calmar un poco nuestras ganas del rojo líquido. Algunos apuestan por la morcilla. Y la verdad es que está muy rica. Tengo un amigo al que le encanta la morcilla de piñones.
Yo, sin embargo, soy mucho más tradicional. Prefiero una buena pieza de carne muy poco hecha. En realidad, la preferiría cruda, pero nadie va por ahí pidiendo al camarero que le traiga ya el filete sin pasar por la sartén. Si por mi fuera, le pediría incluso la vaca viva para poder hincarle los dientes. Pero tenemos una imagen que mantener. Afortunadamente muchos de los grandes chefs y críticos gastronómicos son de los nuestros y han conseguido hacer creer a la gente que la carne hay que comerla poco hecha.
Es todo marketing. Nada más. Y como a los humanos lo único que le importa es el qué dirán los demás, pues la piden como le han dicho que tienen que pedirla. Y nosotros aprovechamos esos momentos para ver como la sangre encharca nuestro plato y disfrutar de ella hasta no dejar una gota.





